Historia de Menorca

A lo largo de los siglos, los diferentes pobladores le han dado diversos nombres: Jamma, Nura, Minerva, Iamo, Iamona, Municipium Flavium Iamontanum, Medina Minurka. Pero fue a partir de 1287, a raíz de la incorporación de Menorca a la cultura cristiana y europea con la conquista de Alfonso III, cuando se impuso el nombre actual, topónimo que etimológicamente proviene del latín civitatella, diminutivo de civitas (ciudad). A pesar de ello, este nombre ya prevalecía entre la población romanizada y los mozárabes menorquines anteriores a la colonización realizada por la Corona de Aragón.

En 1558 una flota turca al mando del almirante Pialí atacó la ciudad. Era el 9 de julio cuando los defensores se rindieron ante las fuerzas turcas. Parte de la población fue deportada bajo rescate a Estambul. A partir de ese año se inicia una lenta reconstrucción de la ciudad que tendrá su contrapunto en 1646 con la llegada a la isla de la peste. La dominación británica durante gran parte del siglo XVIII ocasionó la decadencia y languidecimiento de la ciudad, que perdió la capitalidad de la isla en beneficio de Mahón.

Durante la Guerra Civil Española, Menorca permaneció fiel a la República. En 1939 tuvo lugar la llamada Batalla de Menorca, cuando un grupo de fuerzas partidarias de Franco tomó Ciudadela y se enfrentó a la guarnición republicana de Mahón.

Actualmente se la denomina Ciudadela de Menorca (haciendo un paralelismo con Palma de Mallorca, capital de Mallorca) para no confundirla con otros topónimos

Cabe destacar la abundancia de restos arqueológicos de la cultura talayótica dentro de este municipio.

La construcción más conocida, y parada de todas las rutas turísticas, es la Naveta des Tudons situada en la carretera Ciudadela-Mahón. En torno a la Naveta des Tudons existe una famosa leyenda que explica la ausencia de una de las piedras de la parte superior del edificio. De acuerdo con esta leyenda, en una época remota dos gigantes cortejaban a la misma chica, y decidieron competir para ver quien merecía casarse con ella. Uno de ellos excavaría un pozo hasta hallar agua, mientras que el otro construiría una nave de piedra. Cuando el que construía la nave transportaba la última piedra, pasó al lado del pozo y oyó que su adversario gritaba que había encontrado agua. Furioso, tiró la piedra al pozo, matando a su contrincante. Acto seguido huyó, de forma que la chica se quedó sin uno ni otro. Por este motivo, en la parte superior de la fachada de la Naveta des Tudons falta todavía una piedra. Las navetas funerarias, como la de Es Tudons, son un tipo de monumento funerario exclusivo de Menorca. Se trata de sepulcros colectivos, que estuvieron en uso a finales de la Edad del Bronce.

De la época talayótica cabe destacar también los restos del poblado de Son Catlar —con una muralla ciclópea de cerca de un kilómetro de longitud—, y los poblados de Torretrencada y Torrellafuda. Todos estos poblados albergan taulas, construcciones religiosas también exclusivas de Menorca, pero solo en Torretrencada se conserva de forma íntegra. Todos estos poblados también conservan talayots las grandes torres que dan nombre a la cultura talayótica.

En Cala Morell se puede visitar una necrópolis de cuevas de la época talayótica y un poblado de navetas de habitación o naviformes, de época pretalayótica (el poblado de Cala Morell).